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En la Misa · lunes, 4 de octubre de 2027

Primera Lectura

Lectura del Libro de Jonás 1:1–2:1-2, 11·Francis of Assisi

Lectura del Libro de Jonás 1:1–2:1-2, 11

Esta es la palabra del SEÑOR que vino a Jonás, hijo de Amitai:

"Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive, y clama contra ella;

pues su maldad ha llegado hasta mí."

Pero Jonás se preparó para huir a Tarsis, lejos del SEÑOR.

Descendió a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis,

pagó la tarifa y se embarcó para ir con ellos a Tarsis,

lejos del SEÑOR.

Sin embargo, el SEÑOR lanzó un viento violento sobre el mar,

y en la tempestad furiosa que se levantó

tuvo el barco a punto de romperse.

Entonces los marineros se asustaron y cada uno clamó a su dios.

Para aligerar el barco, arrojaron su carga al mar.

Mientras tanto, Jonás había bajado a la bodega del barco,

y allí se había echado a dormir profundamente.

El capitán se acercó a él y le dijo: "¿Qué haces durmiendo?

¡Despierta, clama a tu Dios!

Quizás Dios se acuerde de nosotros para que no perezcamos."

Entonces se dijeron unos a otros: "Vamos, echemos suertes

a ver por quién ha venido esta desgracia sobre nosotros."

Echaron suertes, y así señalaron a Jonás.

"Dinos," le dijeron, "¿cuál es tu oficio?

¿De dónde vienes?

¿Cuál es tu país, y de qué pueblo eres?"

Jonás les respondió: "Soy hebreo,

adoro al SEÑOR, el Dios del cielo,

que hizo el mar y la tierra firme."

Los hombres se llenaron de gran temor y le dijeron:

"¿Por qué has hecho esto?"–

Ellos sabían que huía del SEÑOR,

pues él se lo había contado.–

Le preguntaron: "¿Qué haremos contigo,

para que el mar se nos calme?"

Porque el mar se estaba embraveciendo más y más.

Jonás les dijo: "Tómenme y échame al mar,

para que el mar se les calme;

pues sé que por mi causa ha venido esta tempestad sobre ustedes."

Sin embargo, los hombres remaron con todas sus fuerzas para regresar a tierra, pero no pudieron,

porque el mar se tornaba cada vez más tempestuoso.

Entonces clamaron al SEÑOR: "Te suplicamos, oh SEÑOR,

no nos dejes perecer por la vida de este hombre;

no nos culpes por derramar sangre inocente,

pues tú, SEÑOR, has hecho como has querido."

Luego tomaron a Jonás y lo echaron al mar,

y el mar se calmó en su furia.

Llenos de gran temor del SEÑOR,

los hombres ofrecieron sacrificios y hicieron votos al SEÑOR.

Pero el SEÑOR envió un gran pez que tragó a Jonás;

y Jonás estuvo en el vientre del pez

tres días y tres noches.

Desde el vientre del pez, Jonás oró al SEÑOR, su Dios.

Entonces el SEÑOR ordenó al pez que vomitara a Jonás en la playa.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.