Lectura de la Carta a los Hebreos 5:1-6
Hermanos y hermanas:
Todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres
y constituido en favor de los hombres ante Dios,
para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede tratar con paciencia a los ignorantes y extraviados,
pues él mismo está rodeado de debilidad
y, por eso, debe ofrecer sacrificios por sus propios pecados
así como por el pueblo.
Nadie toma para sí esta honra,
sino el que es llamado por Dios,
como lo fue Aarón.
De la misma manera,
no fue Cristo quien se glorificó a sí mismo al hacerse sumo sacerdote,
sino el que le dijo:
Tú eres mi Hijo:
este día te he engendrado;
como también dice en otro lugar:
Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
