Lectura del Libro de la Sabiduría 3:1-9
Las almas de los justos están en la mano de Dios,
y ningún tormento las tocará.
A los ojos de los necios parecían muertos;
y su partida fue considerada una aflicción
y su salida de nosotros, una completa destrucción.
Pero ellos están en paz.
Porque si bien ante los hombres son castigados,
su esperanza está llena de inmortalidad;
castigados un poco, serán grandemente bendecidos,
pues Dios los probó
y los halló dignos de sí mismo.
Como el oro en el crisol, los probó,
y como ofrendas sacrificiales los tomó para sí.
En el tiempo de su visita brillarán,
y se moverán como chispas entre la paja;
darán juicio a las naciones y reinarán sobre los pueblos,
y el Señor será su Rey por siempre.
Los que confían en él entenderán la verdad,
y los fieles habitarán con él en amor:
pues la gracia y la misericordia están con sus santos,
y su cuidado está con sus elegidos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
