Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Romanos 15:14-21
Yo mismo estoy convencido, hermanos y hermanas,
que ustedes están llenos de bondad,
repletos de todo conocimiento y capaces de amonestarse unos a otros.
Pero les he escrito con cierta osadía en algunos aspectos para recordarles,
por la gracia que me fue dada por Dios
y para ser ministro de Cristo Jesús entre los gentiles,
en el ejercicio del servicio sacerdotal del Evangelio de Dios,
para que la ofrenda de los gentiles sea aceptable,
santificada por el Espíritu Santo.
En Cristo Jesús, entonces, tengo motivo de gloriarme en lo que se refiere a Dios.
Porque no me atreveré a hablar de nada
excepto de lo que Cristo ha logrado a través de mí
y de llevar a los gentiles a la obediencia por palabra y obra,
por el poder de señales y prodigios,
por el poder del Espíritu de Dios,
de modo que desde Jerusalén hasta Ilírico
he terminado de predicar el Evangelio de Cristo.
Así que aspiro a proclamar el Evangelio
no donde ya se ha nombrado a Cristo,
para no edificar sobre el fundamento ajeno,
sino como está escrito:
Los que nunca fueron informados de él verán,
y los que nunca oyeron de él entenderán.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
