Lectura del Libro de Sirácida 48:1-4, 9-11
En aquellos días,
como un fuego apareció el profeta Elías
cuyas palabras eran como un horno ardiente.
Su bastón de pan quebrantó,
en su celo los redujo a la angustia;
Por la palabra del Señor cerró los cielos
y tres veces hizo descender fuego.
¡Qué asombroso eres, Elías, en tus maravillas!
¿Quién es igual a tu gloria?
Fuiste llevado en un torbellino de fuego,
en un carro con caballos de fuego.
Estás destinado, está escrito, en el tiempo venidero
a poner fin a la ira antes del día del SEÑOR,
a volver los corazones de los padres hacia sus hijos,
y a restablecer las tribus de Jacob.
Bendito el que te haya visto
y que duerme en tu amistad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
