Vigilia Pascual
Esta es la noche sagrada, la noche llena de fe y esperanza. Mientras la oscuridad envuelve al mundo, Dios, fuente de Luz, nos cuida. Acompañándolo están todos los que confían en sus promesas. ¡Oh María, esta noche es profundamente tuya! A medida que las últimas luces del Sábado se desvanecen, y el Salvador que llevaste reposa en la tumba, tu corazón permanece vigilante y despierto. Tu fe y esperanza miran hacia lo que ha de venir. Más allá de la piedra sellada, sienten la presencia de la tumba vacía; en medio de la profunda oscuridad, perciben el amanecer de la Resurrección. Concédenos, oh Madre, la gracia de mantener la vigilia en esta quietud, creyendo y esperando en las palabras del Señor. Al hacerlo, encontraremos la plenitud de luz y vida en Cristo, el primero en resucitar, que reina con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Reina del Cielo, alégrate, ¡aleluya!
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Recen juntos: Vigilia Pascual
Solua abre cada día con una breve oración en familia — suave para los niños, fiel a la temporada.
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