Lectura de la Primera Carta de San Pedro
Amados:
Como niños recién nacidos, anhelen la leche espiritual pura
para que por ella crezcan hacia la salvación,
ya que han probado que el Señor es bueno.
Acérquense a él, piedra viva, rechazada por los hombres
pero elegida y preciosa ante los ojos de Dios,
y, como piedras vivas,\ndejen que sean edificados en una casa espiritual
y que sean un sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Ustedes son
a una raza elegida, un sacerdocio real,
una nación santa, un pueblo de su propiedad,
para que anuncien las virtudes
de aquel
que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Una vez no eran
pueblo
pero ahora son pueblo de Dios;
no habían recibido misericordia
pero ahora han recibido misericordia.
Amados, les ruego como extranjeros y peregrinos
a que se abstengan de los deseos carnales que combaten contra el alma.
Mantengan buena conducta entre los gentiles,
para que en el caso de que hablen de ustedes como malhechores,
puedan observar sus buenas obras
y glorificar a Dios en el día de la visitación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
