Lectura de la Segunda Carta de San Pablo a Timoteo
Yo, Pablo, ya estoy siendo derramado como una libación,
y el tiempo de mi partida está cerca.
He luchado bien; he terminado la carrera;
he mantenido la fe.
Desde ahora, la corona de justicia me espera,
la cual el Señor, el justo juez,
me otorgará en aquel día, y no solo a mí,
sino a todos los que han anhelado su aparición.
El Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas,
para que por mí se completara la proclamación
y todos los gentiles pudieran oírla.
Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda amenaza maligna
y me llevará sano y salvo a su Reino celestial.
A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
