Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Efesios 3:8-12, 14-19
Hermanos y hermanas:
A mí, el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia,
para anunciar a los gentiles las insondables riquezas de Cristo,
y para poner de manifiesto a todos cuál es el plan del misterio
que estuvo oculto desde tiempos antiguos en Dios, creador de todas las cosas,
para que la multiforme sabiduría de Dios
sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia
a los principados y potestades en los cielos.
Esto fue conforme al propósito eterno
que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor,
en quien tenemos libertad de expresión
y acceso con confianza por la fe en él.
Por esta razón me arrodillo ante el Padre,
de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra,
para que les conceda, conforme a las riquezas de su gloria,
ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el ser interior,
y que Cristo habite en sus corazones por la fe;
que ustedes, arraigados y cimentados en el amor,
tengan la fuerza para comprender con todos los santos
cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,
y conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento,
para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
